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miércoles, 6 de enero de 2010

Siempre bajando (un cuento "piojoso")

El siguiente es un cuento cuya autora es KAREN HERRERA, recién egresada de 5º año. Se inspiró en las letras y las canciones de "Los piojos". Disfrútenlo.

Siempre bajando


¿Qué Decís cuando decís que querés estar libre, que querés alto volar?; pero no ves que te encuentras "Tan Solo" que ni ganas siquiera de bailar el Vals Inicial te da…

Pero escucha, escucha y oí, que en el Balneario de Los Doctores Crotos todos gritan ¡Go Negro Go!,… no te quedes ahí Quemado y Olvidate (Ya Ves) Que no hay carteles para saber cual será tu sendero, si todo Yira Yira ¡este mundo es tan Cruel!; es mejor pensar que Todo Pasa y que pronto vendrán Buenos Tiempos si al fin y al cabo uno siempre se dice Basta de Penas y terminamos guardando el tiempo en cajas viejas.



Y hoy Vine Hasta Aquí, vine a preguntarte ¿Qué es lo que pasa con tu soledad?... si Decís que me porto como un chico… si Decís que soy cruel por lo que digo, es que no te das cuenta que nadie te ama como yo. Pero me ignoraste en forma tan violenta, y si me viste, fingiste no ver ¡Ay Ay Ay! Siempre cambiante pero siempre igual solita, hermosa y distante.



Vos decís: Andrés vení por favor, acompáñame un poquito, y yo siempre te digo: “Ay Ay Ay dando vueltas sin pensar” es que Paloma desde el fin volverás. Pero esta Extraña Soledad no me deja ver tu Luz De Marfil y al fin y al cabo termino Pensando En Nada.



A veces Maria y José preguntan por vos, y yo siempre respondo lo mismo: Es Tan Difícil Olvidar Su Sensación y con la mirada baja giro y vuelvo a salir.



Veo que en la vida sin apuro y sin pausa empezás a perder y bueno así es la vida qué se le va a hacer…



Si solo pienso en vos y en lo que vivimos...Qué Iluso Que Fui Y Cómo Olvidarte…



Ya no tengo ganas de seguir, no sé como hacerlo. Hoy tengo tus penas y este tango tan Gris.



…Y no necesito verte hoy para entender que no nos vamos a entender el tiempo se voló para los dos hoy no es ayer…

● Autora: Karen Herrera.


● Basado en: Qué Decís/ Chac tu chac/ Tan Solo/ Vals Inicial/ Balneario De Los Drs. Crotos/ Go Negro Go/ Quemado/ Olvidate (Ya Ves)/ Esquina Libertad/ Yira Yira/ Cruel/ Todo Pasa/ Buenos Tiempos/ Basta De Penas/ Media Caña/ Vine Hasta Aquí/ La Luna Y La Cabra/ Y Qué Más/ Amor De Perros/ Ay Ay Ay/ Muy Despacito/ Morella/ Extraña Soledad/ Luz De Marfil/ Pensando En Nada/ Maria y José/ Difícil/ Gris/ Paloma (Andres Calamaro)/

● Idea: Piojosos En Tinta ( http://www.fotolog.com/cuentospiojosos

jueves, 19 de noviembre de 2009

Concurso literario "De Ana Frank a nuestros días"

Aixa Coronel, alumna de 3º año, ha participado en el Concurso De Ana Frank a nuestros días, cuyas bases están en este blog. A continuación, transcribí el texto que ha elaborado.

Una herida en el recuerdo

Muchas veces creemos que la historia es lejana a la que vivimos, pero cuando va pasando el tiempo, nos damos cuenta de que casi siempre somos parte de ella.
Quizás todo lo que vamos dejando en el camino, lo que perdemos, lo que obtenemos, nos hace partícipes de hechos históricos.
Esto que voy a contar lo viví en una época muy difícil de nuestra historia argentina; ojalá les sirva a las futuras generaciones.
Era un día soleado, yo estaba jugando en el patio de mi casa con mi hermana y nos reíamos muchísimo porque dábamos vueltas y cuando nos mareábamos nos caíamos al suelo. En uno de esos giros se escuchó un ruido muy fuerte, mi hermana comenzó a llorara pensando que era un trueno.
Yo la abrazaba, cuando entró por el pasillo de la casa mi madre corriendo y llorando, y a los gritos decía:
 - ¡Pusieron una bomba!-
 -¡Los montoneros pusieron una bomba!- repitió.
La gente que estaba cerca del lugar donde había sucedido el incidente, salió inmediatamente corriendo para ver lo que sucedía. Mi madre tomó mi mano y salió corriendo conmigo al lugar donde se había producido la explosión. Ella no solo quería mirar lo sucedido, sino que buscaba a dos amigas que trabajaban allí.
Al llegar tuvimos  una imagen patética y desoladora. A mi corta edad aprendí lo desesperante y desgarrador que es un hecho como ese. Veía a la gente corriendo, tratando de ayudar a los que todavía estaban vivos, pero también veía personas a las que les faltaban partes de sus cuerpos. Los grito, el llanto, el ruido de las ambulancias que aún hoy no he olvidado. En ese momento pensé que la tristeza de mi mamá era por la pérdida de sus amigas y hoy me he dado cuenta de que era por muchísimas cosas que estaban por suceder.
Ella era militante del Partido Justicialista, el cual estaba mal visto por los gobiernos militares y más aún cuando se acusaba a los llamados Montoneros de que habían pertenecido a este partido político. Mi madre sabía que todo estaba a punto de cambiar.
Sólo recuerdo que estábamos sentados en el comedor mirando la televisión, cuando de pronto la programación se cortó, luego comenzó a sonar una música y escuchamos: “Comunicado nº 1”. Mamá se colocó las manos tapándose la cara y dijo:
-Otra vez no-miró a papá,
-Ahora va a ser peor.
Esa noche estuvieron conversando mucho.
Tiempo después, todo era un caos, era común ver a jóvenes rodeados de policías, acostados boca abajo en la calle, a quienes habían sacado de sus casas. Papá me hacía caminar rápido y siempre me decía: “no mires”, yo le preguntaba “¿Pa porque están acostados en la calle?”, pero no había respuesta.
Nuestra vida cambió cuando de una casa frente a la nuestra, se llevaron a dos hermanos que pertenecían al grupo de jóvenes peronistas. Aquellos dos hermanos eran conocidos de mis padres. Sólo recuerdo haber escuchado que a uno de ellos lo habían acusado de pertenecer al grupo Montonero, lo cual hoy en día sé que eso no era cierto. Al día siguiente nos visitaron unos compañeros del mismo partido que mi madre; por la cara que traían eso ya parecía ser algo grave. Algunos de sus compañeros habían decidido irse de donde vivían por un tiempo, y en casa se había decidido lo mismo.
La detención de los dos hermanos no sólo hizo que nos fuéramos, sino que también provocó que le pidiéramos a un amigo de mi papá que se hiciera cargo del negocio y de la casa.
Un tiempo vivimos en Témperley en la casa de otro amigo de papá, pero luego no sé por qué razón nos dejaron a mí y a mis hermanos en la casa de mis padrinos. La vida allí no fue tan difícil. Nos levantábamos temprano y ayudaba a mi madrina en el gallinero. Al finalizar, salía al portón para ver si ellos venían y mi padrino, al verme, se acercaba y apoyándose en la pared me decía “Ya van a venir, hay que tener paciencia, estos tiempos son difíciles”.
Un domingo mientras corría a una gallina que quería salirse del corral, escuché una voz que decía: “Hola, mami, ya volvimos”. Me di vuelta y eran mis padres. Salí corriendo para avisarles a mis hermanos. Todos nos abrazamos muy fuerte (ya habían pasado seis meses sin poder verlos). Mientras ellos conversaban, escuché a papá decir que habían tenido que vender todo, que la persona encargada, los había estafado y que de todo aquello les había quedado poco dinero. También mamá decía que ella ya estaba en la lista y que ninguno de los dos podía salir a buscar trabajo.
Ese mismo día nos fuimos con ellos y, a partir de ese momento, tuvimos que vivir de un lado a otro, escondiéndonos como delincuentes, sin derecho a la libertad y muchas veces pasando necesidad por no poder dar el paradero para que los represores no destruyeran una familia. Muchas veces tuvimos en nuestra mesa sólo un poco de fideos para comer. Recuerdo que jugando y jugando, le enseñaba a mi hermano menor, que cerrara los ojos y le decía que cada fideo que llevara a la boca era el trozo de comida que a él más le gustaba. También había creado “la noche del matecocido”, que disfrutábamos mucho porque ese día teníamos pan.
Yo ponía la mesa y la decoraba para que todo fuera divertido. Mi hermano más chico, Javier, ponía el pan (al que siempre se le perdía la miga) y mi hermana, Lidia, ponía las tazas y las cucharas.
De lejos papá nos miraba, no decía nada pero en sus ojos se veía la tristeza. Yo me acercaba y lo invitaba: “¿Papá querés compartir el mate?” y él respondía: “Yo tomo matecocido quemado”. Todos nos reíamos.
 Papá es la persona más presente en mi vida, ya que a mamá la veíamos muy poco: ella no podía estar más de quince días en un lugar.
Me acuerdo de aquel globo rojo que siempre que íbamos a ver a mamá, papá nos inflaba. Ese día se levantaba temprano, nos despertaba, nos daba el desayuno y uno de nosotros se ponía a inflar globos. Yo sabía que aquel día íbamos a ver a mamá, y así como yo, otros chicos vivían la misma situación.
Estos tiempos eran difíciles, no teníamos dónde refugiarnos, ni había para comer.
Uno muchas veces cree estar solo, pero no es así: los amigos son una parte muy importante de la vida. Papá tenía uno que era un ángel. Cuando ya no teníamos dónde ir apareció Monchito, él nos albergó, nos ayudó y, lo importante, mamá ahí estaba bien y no tenía que irse.
Pero el peligro siempre estaba, papá ya tampoco podía trabajar, por miedo a ser encontrado. La única tranquilidad de ellos era que podíamos estar todos juntos y eso era lo más importante. Ellos no se habían quedado solamente quietos en el exilio, sino que reunidos con otros buscaron la manera de ayudar a los que estaban en la misma situación que ellos y aún peor. Así conocieron a las Madres de Plaza de Mayo, que con sus pañuelos blancos en la cabeza despertaban mi curiosidad. Cuando nos encontrábamos con ellas no era abiertamente sino en un lugar que ellas designaban para cada ocasión.
Mamá ayudaba a todas las madres de las provincias que habían perdido a sus hijos y viajaban a buscarlos (Santiago de Estero, Salta y Tucumán).
El 78 fue el año en que muchos de los que conocíamos desaparecieron, fue el año en que mamá estuvo muy poco con nosotros. Ese mismo año había venido una tía que había perdido a su hijo, y vino acompañada de un primo mío. Él había venido a trabajar para ayudarla.
Mi mamá se lo había conseguido con unos muchachos de los cual se hizo muy amigo. Al  principio él tenía casa y de allí se iba a trabajar, pero luego comenzó a venir menos. Esos pocos días que venía eran divertidos: nos llevaba al cine, paseábamos por Lavalle y comíamos helado hasta cansarnos.
Mamá ya presentía que algo no andaba bien, porque en muchas ocasiones ella le decía a mi tía que algo de los amigos de mi primo no le gustaba, y el hecho de que comenzara a ganar demasiado en solo un par de meses, le daba mala espina. Todo parecía muy bueno, en ese entonces yo tenía ocho años y ya empezaba a comprender todo lo que sucedía.
Para mi cumpleaños él había ido a festejarlo conmigo, me regaló un diccionario, que no me había gustado. Mi primo, al ver mi cara, sacó dinero de su bolsillo y me dio.
Desde aquel entonces no lo habíamos vuelto a ver hasta septiembre.
Al volver se notaba que era una persona muy diferente a aquel muchacho que había venido en busca de trabajo desde provincia.
Les contó a mis padres que del lugar donde estaba viviendo ya habían ido varias veces de la brigada buscando a uno de sus amigos que convivía con él (ese día estuvo hasta tarde). En noviembre regresó a visitarnos. Me acuerdo que abrí la puerta, lo vi muy raro y, si no me hablaba, no lo reconocía, estaba un poco asustado, mi papá lo hizo entrar, le
dio algo de comer y después de bañarse se sentó junto con mis padres en el patio a tomar mate.
Yo le hacía bromas y chistes pero él ya no se reía; papá me pidió que me fuera a jugar porque tenían que hablar de algo muy importante. Me quedé cerca para escuchar la conversación. Mi primo le contaba a mi papá que la brigada había ido a buscar a sus amigos y compañeros de trabajo. Cuando comenzó la pelea él se había metido y al ver a uno de sus amigos tirado en el suelo mientras le pegaban, agarró sin pensar un palo y le pegó a uno de los integrantes de la brigada en la espalda. También comentó que por un tiempo se iba a quedar en la casa de la tía de uno de sus compañeros. Después de oír esto mamá le dijo que se quedara, luego ella le conseguiría un boleto para que volviera a Tucumán. Cuando llegó la noche, me acerqué y le dije que no tuviera miedo, que había hecho bien en venir a casa.
A la mañana siguiente cuando me levanté ya se había ido, no quiso quedarse para no causarnos problemas.
Era la última semana de noviembre y nos estábamos preparando para ir al colegio. Yo estaba peinando a mi hermana cuando golpearon la puerta; abrí y detrás de ella se
encontraba un hombre muy extraño para mí, parecía un indigente, la ropa sucia, la barba larga, su cabello se veía muy sucio, las zapatillas rotas; pero lo que más me quedó en el recuerdo es su mirada vacía, con mucho miedo. “Soy tu primo”, me dijo. Me preguntó por mamá y papá, pero ellos no estaban, me pidió si podía bañarse, le di ropa de papá, la
preparé el desayuno y nos sentamos a conversar un rato. Yo entendía muy bien lo que estaba sucediendo, me contó que estaba pasando una situación muy mala y me pidió que le dijera a mamá que lo estaban siguiendo, que si no volvía por tres meses, que lo

           
buscara y, si no lo encontraba, que le dijera a mi tía que era la mejor madre que tenía y que siempre la quiso mucho.
Salimos todos de casa, tomamos el colectivo y él insistentemente miraba hacia atrás. De pronto, al ver que los militares se subían al colectivo a revisar, se levantó de su asiento y
me dijo: “me vinieron a buscar” se sacó el reloj, me lo dio y se despidió. Al dármelo dijo: “es para que no me olvides y cada vez que veas la hora te acuerdes de mí”. Bajó
del colectivo y al darme vuelta y buscarlo ya no lo encontré. Es hasta el día de hoy que lo hemos buscado en hospitales, cárceles y nunca apareció.
Pero no perdemos la esperanza de que algún día lo podamos encontrar.

FIN

viernes, 23 de octubre de 2009

Espacio Adolescente - Poesía para compartir

En ESPACIO ADOLESCENTE, tres alumnas de 3º año, Macarena Zavaleta, Yamila García y Laura Benitez cantaron la canción que está a continuación. Quien la compuso fue una de las integrantes del trío y la quiso compartir con todos los que lean el blog. Que la disfruten.
Todo tiene un fin

Era un día más, igual que los demás,
ahí te conocí, mucha importancia no te di.
Nos empezamos a conocer, sentías algo por mí,
mucha atención no te di, eras uno más para mí.
Con el tiempo, supiste enamorarme,
empecé a sentir cosas, por ti.
Hoy en día eso es fin, es una linda historia para mí,
cómo explicar todo lo que vivimos,
cómo explicar todo aquello que sentíamos,
todo lo que nos amábamos,
nuestro lindo cuento que hoy se terminó.
AUTORA : Macarena Zavaleta

jueves, 13 de agosto de 2009

Cyrano...

La poesía que está a continuación fue escrita por BELÉN BLAYA OLMOS el año pasado. ¿El motivo? ¿El origen? Cyrano de Bergerac, la obra de teatro escrita por Edmond Rostand. De 1º a 5º año han leído el texto dramático, han visto la película y han disfrutado de la puesta en escena que han hecho en la escuela. Después de haber apreciado desde diferentes puntos de vista al personaje y a su entreverada historia, he aquí una "respuesta" que originó estas palabras, estas letras:

UN AMOR COMO EL DE CYRANO
Tú me has engañado
has pensado que por tu fealdad
no te querría;
tú te has equivocado
¿Cómo pude ser tan ciega?
¡Todos estos años tú has estado ahí!
y yo buscando los brazos de la felicidad y el amor

Y ahora que todo
lo he perdido
que mi marido ha partido
Me doy cuenta de que Tú
eres mi otra mitad

Todo lo que te hice sufrir
Todo lo que has hecho por mí
Por favor vuelve a mí
Te prometo que no te haré sufrir

No sabes lo que daría
 para volver el tiempo atrás
te juro que no dudaría
en elegirte una vez más
Como siempre lo hizo mi corazón

lunes, 27 de julio de 2009

Mil grullas

Esta historieta fue realizada por Naira Pérez, de 2º año. Se inspiró en "Mil grullas", cuento de Elsa I. Bornemann. Si no lo leyeron, espero que esta sea una invitación.¡¡¡Que la disfruten!!!